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Chocolatada Popular 13/10/2014

Son las 17.30h, y por aquí se nota un ligero olor a chocolate. Guiada por mi olfato, me encuentro en la plaza Angel Liso.

Mmmm… ¿qué ocurre por aquí? Se escucha una música animada. Niños y niñas jugando, pintando… adultos que conversan, ríen, y también juegan. ¡Qué ambiente tan agradable!! Me acerco un poco más atraída por la bella estampa y por ese olor dulzón que me tiene atrapada.

¡Ahha, lo encontré! Un par de cazuelas con chocolate a la taza y bizcochos. Claro, ya lo sé, es la chocolatada popular que organiza Semillas con la colaboración de la Asociación Cultural el Cantero.

Cuando llevo un rato disfrutando de la compañía tan agradable, y de los deliciosos dulces, aparece una moza que nos dice que la llamaban “Choco”, pero que en realidad es “la Tina”.
Y empieza a invitar a los que estamos allí a jugar.

Me da mucho gusto ver la cara de felicidad de los pequeños, se lo están pasando en grande. Corriendo de un lado al otro, bailando con la música, hablando por el micrófono y proponiendo juegos. Ja ja… los adultos estamos tímidos, aunque a alguno se le adivinan ganas de jugar. ¡Pero no nos escapamos! Al final, acabamos todos juntos bailando y jugando, con la misma ilusión grandes y pequeños.

Mmm… ¡qué bien me lo he pasado! He cargado las pilas. Ha sido la mejor manera de pasar esta tarde.

Mañana de Vermut

El pasado sábado 20 de Septiembre organizamos desde Semillas un vermú amenizado con distintas actuaciones en el Centro Social Okupado Kike Mur. La elección de ese día hizo coincidir el evento con otro que se realizaba en el barrio de Torrero. El colectivo Pedalea y otras entidades vecinales tenían previsto un recorrido en bici reivindicativo al que acudieron unas 150 personas, que recorrieron Torrero y La Paz, para terminar en la Plaza de la Memoria Histórica, junto al CSO Kike Mur. Así que el éxito de la convocatoria lo teníamos asegurado.

El vermú lo realizamos en el patio del CSO, comenzamos la mañana con distintos ritmos souleros y jamaicanos, mientras las familias de Semillas íbamos preparando la mesa con la suculenta comida que habíamos preparado en casa. Siguiendo la filosofía del espacio la comida que ofrecimos era vegana, ricas tapas sin sufrimiento animal. Pimientos rellenos, hojaldres, falafeles, patés, rollitos de humus, gazpachos y otras acompañadas de zumos ecológicos y vermú. En la mesa también podías encontrar la publicación Enigma, luz y laberinto, tres cuentos encontrados (y recogidos) para beneficio de Semillas, con una tirada numerada de 30 ejemplares que Daniel Rabanaque había preparado exclusivamente para la jornada.
Junto a esto, nuestro primer material de apoyo, bolsas de tela y camisetas con el lema “Juego luego aprendo” con un dibujo de la ilustradora zaragozana Beatriz Entralgo.
En los porches del patio colocamos un colchón que nos trajimos de Semillas para que la que quisiera dar el pecho pudiera estar más descansada y para que los que aún gatean tuvieran un espacio más cómodo donde estar un rato. La gente del CSO nos facilitó juguetes, pizarras, folios y rotuladores para que los peques estuvieran entretenidos en lo que nosotr@s llamamos “rincón de la teta”.

La primera en salir a escena fue Celine Rainoird, cuentista, poeta del domingo y madre todos los días que nos contó un par de historias, La mujer chiquitinirrikica y La pareja de sal y azúcar. Los más pequeños pudieron sentarse en el suelo ya que habíamos traído una manta para ello.
Poco después lo haría Daniel Rabanaque, que recitó cuentos de la publicación de la que anteriormente hablábamos, poemas de cosecha propia y echó mano de grandes clásicos como Eduardo Galeano. Tras retirarse, un espontaneo se animó a recitar de memoria un pasaje de Rayuela de Julio Cortazar.
Y para finalizar las actuaciones saldrían Vegetal Jam, ecoduo de música neo trad y folk independiente que pudieron hacer un hueco en su apretada agenda para regalarnos los oídos con el chelo, el violín y el acordeón cromático y tocar temas de sus dos trabajos “Danza del bosque encantado” y “Valnerols”.

Conforme pasaba la mañana nos sorprendimos viendo cómo iban desapareciendo las tapas, y eso que habíamos sido generosos con la previsión, total que a lo que llegó la gente de la bicicletada apenas quedaba comida que ofrecer. A eso de las 15:00 dimos por concluido el evento muy content@s por el transcurso y la recaudación obtenida. Desde aquí nuestro agradecimiento al CSO Kike Mur, y a Pedalea y el resto de asociaciones vecinales por poder coordinar las actividades juntos.